El Banco Central de Costa Rica conformó la colección de oro precolombino entre los años 1950 y 1974. Paralelamente impulsó su colección de numismática y comenzó a adquirir obras de arte nacionales. Inicialmente se creó una galería pública en el edificio principal del Banco, pero cuando la colección creció, se decidió construir un Museo, exclusivamente diseñado para albergar estas colecciones.
Entre 1978 y 1982 se construyó en San José la sede permanente de las colecciones del Banco Central de Costa Rica en el edificio subterráneo de la Plaza de la Cultura. De esta forma la ciudad contó con un nuevo espacio para Museos y exhibiciones. La inversión que el país realizó en esta obra, es solo comparable con la construcción del Teatro Nacional casi un siglo antes.
El 10 de noviembre del 1993 mediante la Ley 7363 se crea la Fundación para Administrar los Museos del Banco Central. Desde entonces un calificado grupo interdisciplinario de profesionales trabaja con ahínco por ofrecer nuevas y variadas exhibiciones al público que visita la institución.
El 14 de setiembre del año 2002 se reinaugura con una nueva exhibición, el Museo del Oro Precolombino. Por su parte, el Museo de Numismática se reabre, luego de una remodelación total, el 1 de noviembre del 2005, con la exhibición “Del Real al Colón: Historia de la Moneda de Costa Rica”.
Unica construcción subterránea del país, la cual fue diseñada específicamente para albergar un museo; su forma es la de una pirámide invertida y cuenta con tres niveles arquitectónicos que suman 12 metros de profundidad desde el nivel de la calle pública.
La Plaza es un área abierta de 45 x 80 metros que cuenta con una fuente, zonas verdes y varios niveles. En la Plaza de la Cultura la persona es la protagonista, porque es la que le da sentido al espacio cuando lo aprovecha y lo comparte. Este espacio se ha convertido en lugar vital, con valores simbólicos poderosos, los cuales le han dado el carácter de corazón de la cuidad.
Los materiales de la construcción de este edificio son el concreto para las paredes, los pisos de mármol nacional y los pasamanos que son cortes de cenízaro, madera preciosa de Costa Rica que actualmente está en peligro de extinción. Asimismo, los pisos de las salas de exhibición están hechos de pequeños trozos de Surá, otra madera semipreciosa de Costa Rica.
Los museos del banco Central un lugar más para admirar para quienes realizan turismo en Costa Rica.